No me había dado ni cuenta de que estabas ahí, Vanessa hasta que sentí tu risa; podrías haberme ayudado, no tenían que haberme dado esa responsabilidad, demasiado lío para algo que no me gusta nada, además, me he saltado muchas clases durante estos años y que los únicos números que cuento son los que encuentro en los bolsillos. ¿Cómo podía saber que esos bichos no dan siempre la misma cantidad de esa mierda? No fue mala la solución, ¿verdad?
Gracias, Vanessa Zapico Lois, tu risa me gustó, me hizo sentir bien.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario