Me acosté tarde ayer, cerca de las seis, después no pasó nada, ese era mi temor, llegar y que ya se hubiera levantado; pero no fue así. Además, el rato que pasé con ella fue bueno, hablamos; las mujeres no son como los hombres, hasta ahora, salvo mi madre, ninguna me ha hecho nada que me haga desconfiar de ellas, y esta, Alejandra, me habla de frente, sin simplezas; hasta Micky se relaja y puede ir a su bola, el Ángel de la Noche siempre vigila que no pase nada; manda huevos que sea él, que está en lo mismo que yo, el que ande mirando por donde voy o vengo.
Es viernes, y son las doce de la noche, aún queda dinero, una canción de los Stones, y a la calle a buscar un poco de felicidad; cuando Micky salga de la ducha y terminemos de arreglarnos, nos iremos. El Ángel y el Niño de la Noche siempre salen cuando la oscuridad reina.

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