Hemos salido por ahí como chicos normales, incluso nos hemos metido en una cafetería pija, de esas que tanto le gustan a Micky, se cree que por llevar buen aspecto la gente pasará de nosotros, y tiene un poco de razón. Vale que yo no puedo olvidar qué somos y temo que se nos pueda notar, pero salvo alguna gente que se ha girado a mirarnos cuando hemos soltado alguna palabrota, por lo demás hemos estado bien.
He podido observar a alguna familia que ha ido a cenar algo, todos juntos, es curioso, me fascina eso, pueden estar juntos sin gritarse. Mi única familia es Micky, él hace el papel de todos ellos, es mi hermano, mi padre, mi maestro y mi amigo, mi mejor amigo; yo no sé qué soy, ¿un incordio? Tampoco se le ve tan mal conmigo, o eso quiero creer, si yo no estuviera, él ya tendría una novia, o dos. Si él no estuviera... ¿Para qué pienso esas cosas? La culpa la tienen esas familias, me dan en el morro con algo que no conozco, me intrigan porque no conozco eso. Toman café y cocacola, hablan e incluso ríen... quitando alguna cosilla de las nuestras, Micky y yo hacemos todo eso también.
Pues ya está, resumiendo, no necesito más familia que a mi hermano.
Y tampoco necesito esta puta cafetería para sentirme bien, al contrario, este ambiente me asfixia, tener que estar sentado recto y tan formal me asfixia, me vuelvo a mi barrio.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario