Cuando estás en el infierno, cuando sabes que no eres nada para nadie, que tu vida sirve para ser pisoteada, cualquier rayo de luz, te ilumina por dentro. Cuando no recibes más que palos, desprecios, recordatorios de que solo sirves para una cosa, que alguien te escuche y te diga "acá estoy", te arropa.
Hoy es un día duro, es sábado, hay mucho trabajo, lo quieras o no hay que trabajar.
Cuando llegamos mi jefe me dijo que quería jugar primero y casi sin tener tiempo a llegar ya estaba en sus manos.
No debería llorar, ¿verdad? No debería dejar que lo vieran, ¿verdad? ¿Cómo puedo evitarlo?
En este juego yo soy el juguete, y cada vez me rompen más, ¿qué harán cuando ya no sirva? ¿Al contenedor de reciclado o al de desperdicios?
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