Diario de un Héroe de los 90

Diario de un Héroe de los 90

jueves, 30 de abril de 2015

Micky es un idiota


Ya es hora de salir, la prisa apremia y las venas palpitan, el corazón late desbocado dentro del pecho, hay que correr, rápido, o empezaré a arder por dentro. No tardaré demasiado en encontrarlo, pasando la cancha de baloncesto estará esperando, como siempre, quien me vende la paz, con lo que coja hoy, habré terminado el dinero del último trabajo. Vuelta a la rueda.
 Micky no dejó de hablar ayer, no me dejó tranquilo con eso de que tengo que cambiar, joder, no es tan fácil, si lo fuera ya lo habría hecho. Pero es duro, es listo, y tiene las cosas muy claras, pero el idiota está tan metido en la mierda como yo, no sé qué le hace pensar que yo estoy peor. Es igual, en este momento no me importa nada más que el tío que me espera en la esquina, ya pensaré en lo de Micky después, y si no lo hago tampoco pasará nada. 
Ya está, ya lo tengo, ahora solo tengo que hacerlo y ya se habrá acabado todo el dolor... 


Paz. Esto es lo que busco, paz.

miércoles, 29 de abril de 2015

Vuelta a empezar


Cada vez anochece más tarde, el sol hoy era enorme, por un momento imaginé qué pasaría si se cayese encima nuestro, quiero decir que si eso fuera posible todo se acabaría para nosotros, ¿no? No me hace mucha gracia la idea, realmente no quiero morir, aunque a veces lo piense, imagine lo que es estar muerto supongo que es la ausencia de todo, no solo de lo malo, también de lo bueno, porque ¿sabes? a veces no lo paso tan mal. No, en serio, puede que pienses que soy idiota, pero me sigue haciendo ilusión hacer ciertas cosas, como ir a un parque, o beberme una cocacola directamente de la botella aguantando las burbujas. Espero con ganas mi cumpleaños aunque no vaya a pasar nada, pero cumplir un año más significa que sigo vivo, eso es mucho, de verdad que lo es y puede que si estuvieras en mi lugar, la muerte podría ser una buena opción, pero yo no he conocido otra vida que la mía, es la que tengo y no la quiero perder. 
Una amiga, Alejandra, le dio un chocolate a Micky, le dijo que era para una tarta de cumpleaños, pero te aseguro que si la encuentro, no va a llegar, así que la ha escondido. Pero si es para mí, ¿por qué no me lo da ahora? ¿Qué más le da? No tiene sentido, no vamos a hacer nada distinto a otros días, saldremos de casa, iremos a pillar, trabajaremos, beberemos con Julián, volveremos a casa y vuelta a empezar, ¿ves? ya pasó el día, lo único una hoja más en el calendario que me dice "tío, sigues de pie, sigues vivo" y es verdad, aunque la mayoría de las veces ande arrastrado, sigo levantándome, sigo en la rueda y no se cae el sol, solo para dejar paso a la noche. Me gusta la noche, es mi mundo, en él me muevo, en la noche no hay sombras.

martes, 28 de abril de 2015

Quiero un plato de sopa.


La segunda ventana es la nuestra, hace frío pero no me apetece subir, está abierta y aunque no hay ninguna luz encendida, no me fío de lo que pueda encontrar una vez haya entrado por la puerta de casa. Me quedo aquí, esperando que él salga por el portal y así podré ir a descansar de toda la noche por ahí dando tumbos de un sitio a otro, siempre con prisa, siempre corriendo, siempre cansado y siempre con frío. Me gustaría llegar a casa un día y tener algo de cena, una sopa estaría bien, sí, estaría bien entrar en calor con una sopa  y no porque me calienten los huesos a base de golpes. Me crispa los nervios solo el pensar que debo subir, pero esperaré un poco más, no parece que vaya a llover, así que no tengo prisa, si no fuera porque me estoy congelando aquí fuera, pero hay más frío ahí arriba. Lo siento, Micky, no voy a subir hasta que él se haya marchado, no voy a subir hasta que pueda asegurar que se podré estar tranquilo por unas horas. 
Hubo un tiempo que todo era diferente, pero hace ya tanto que apenas lo recuerdo vagamente, solo conozco esto, así que yo decido, me quedo aquí, con el polvo, los coches y la basura, helándome, con frío y hambre, pero seguro, aquí en el callejón estoy bien, las ratas, las de cuatro y dos patas no me dan miedo, son colegas de correrías. Solo tengo que esperar a verle salir por el portal, un rato más. Ya queda menos para que amanezca. 

lunes, 27 de abril de 2015

Por culpa de Micky me duele la barriga.



Me duele la barriga, ayer conseguí una caja de bombones de esas grandes y todas las chucherías con las que pude hacerme en el kiosko... me colé por arriba, hay una trampilla y puedo entrar fácilmente, algo bueno tenía que tener mi tamaño, alguien más grande no cabría por ahí. No quiero dinero, tampoco suele haberlo, solo monedas sueltas, pero no busco eso, busco el chocolate, no puedo resistirme al chocolate. Me duele la barriga y ya me gané la bronca de Micky, dice que no uso la cabeza, que no necesito meterme en líos por una mierda de chocolate ni por caramelos. ¡No tiene ni idea! Esas cosas me gustan, no me puedo resistir y cada vez que paso por allí, me cuelo dentro; si algún día me pescan me llevaré un par de hostias, un sermón y fuera, así que correré el riesgo y seguiré robando chocolate porque Micky no lo compra, dice que no tiene sentido gastarse dinero en algo que me va a durar unos minutos porque no me sé administrar. Solo compra comida normal y yo quiero dulces también. Es un tirano.


viernes, 24 de abril de 2015

Quiero crecer


Nunca pedí nada, por eso no me han negado nada, no hay problema con eso. Sí me gustaría hacer cosas nuevas, salir de las cuatro calles de mi barrio sin correr el riesgo de salir de mi territorio.Es curioso sentirse protegido dentro de uno de los barrios más conflictivos de la ciudad, pero aquí no entran los monstruos, aunque este barrio mío está lleno de zombis. A veces creo que la oscuridad de las calles es mi único faro. Estaría bien creer en algo para poder rezar y creérmelo, igual así podría pedir que se alargase el tiempo hasta el amanecer. 
Ya voy a cumplir años y será un día más, estoy deseando llegar a la mayoría de edad, aunque Micky me dice que para qué la quiero si ya hago todo lo que me da la gana... pero si cumplo años, si crezco, a lo mejor dejo de ser lo que soy y dejan de elegirme.  Quizás dejan de decirme que me quieren, esa palabra, hacen que se convierta en algo sucio, no quiero que me amen, eso que me dan no es amor. 




miércoles, 22 de abril de 2015

Grises y verdes


A veces las puestas de sol son tan intensas que consigo ver el color, me fascina porque soy daltónico monocromático, y el poder llegar a ver el mundo como tal y como es me alegra en cierta forma. Eso de los colores debe estar bien, ¿verdad? Hay quien incluso les atribuye estados de ánimo, y algunos hasta olores, el amarillo huele a limón, o a verano en la playa, el verde huele a hierba, pero de la buena, no de la que fumo yo; el azul, dicen que es inocente... pero yo solo veo grises y algunos tonos de verde, no hay más en mis ojos, ¿a qué huelen mis colores, qué representa lo que veo?
Pero hoy la puesta de sol fue tan intensa que pude ver algo más, fui feliz el tiempo que duró, después ya volvió la oscuridad.

miércoles, 15 de abril de 2015

Yo soy el mayor, el fuerte.


Cuando Eddie escribe, empieza con fuerza, se nota en la forma que aprieta le bolígrafo, al cabo de un rato la tinta se vuelve suave. Esas letras en el papel son como él; según le ves llegar es arisco, pero al cabo de un rato, se suaviza, enseña su verdadera cara, pero cuando llega ese momento, es cuando más vulnerable es, y es cuando yo siento la necesidad de que se abra, que se desahogue porque sé que está sufriendo, no entiende nada de lo que le ha pasado y tiene razón, no hay nada que entender, o mejor no hacerlo. Mejor no saber que la vida es dura con la gente buena, que tienes que convertirte en un cabrón desalmado para sobrevivir; mejor que no sepa que los depredadores buscan a chicos como él, que aún tengan la capacidad de llorar, porque eso es lo que les da vida a ellos, mejor que no sepa que ha estado rodeado toda la vida de egoístas que solo han mirado por ellos mismos y que ni a su propia madre le importó, mejor que no sepa nada de eso. 

Empiezo a estar más que harto de ver la desesperación en los ojos de mi hermano, en sus gestos, me duele ver cuando se queda quieto en un rincón, esperando que pasen los fantasmas, me duele verle hundido, es mi hermano y no sé cómo ayudarlo, estoy en su mismo barco, siento el mismo miedo, el mismo asco, estamos en un barco que no manejamos nosotros, me siento culpable de no haber podido ayudarle más, porque he sido un cobarde a pesar de que él me vea como todo lo contrario, porque lo único que puedo ofrecerle es mi compañía y mis brazos tan lacerados como los suyos. ¡Válgame Dios, vaya ejemplo he resultado ser!

 Los vendedores de sueños lo tuvieron fácil con un niño perdido, fue fácil, ¿verdad? Al fin y al cabo está solo, nadie le echará de menos, ¿es eso? Bien, pues no está solo, está conmigo, ¡está conmigo! Todos y cada uno de ellos le han hundido, por diversión, por dinero, por venganza, porque sí. 

Yo conocí a otro Eddie, era feliz, siempre estaba contento, a alguien le debió molestar la felicidad de un niño, a alguien le resultó ofensiva la sonrisa de sus ojos; alguien destruyó aquello y lo convirtió en el Niño de la Noche. Yo quiero que vuelva Eddie, mi hermano pequeño y le ayudaré, saldremos de esto. Juntos podremos.

martes, 14 de abril de 2015

Estoy bien


Estoy bien, no te preocupes, no tienes que hacerlo, ya me he acostumbrado, solo es un trabajo. Pagan bien, después que terminan solo tengo que ducharme para quitar de mí su olor, su presencia, sus desechos que me ensucian. Estoy bien, no te preocupes, ya me he acostumbrado, solo es un trabajo y me pagan bien, después que terminan solo quieren irse, muchos no me miran, otros quieren agradecerme el buen rato que han pasado dándome un beso, o un puñado de billetes sin que se entere Frank, eso es lo que prefiero, el beso mejor que se lo guarden, no lo puedo cambiar por lo que necesito.
Estoy bien, no te preocupes, ya me... ya me he acostum... ya me he acostumbrado, es solo un trabajo. Pagan bien. Estoy bien, ¿estoy bien?

miércoles, 8 de abril de 2015

¿Quién es ella?


Vivo en un barrio conflictivo, tienes que nacer aquí para poder caminar por las calles tranquilo, nadie te hará nada en la calle si te conocen, todos son como tú, el barrio peligroso de nuestra calle se encuentra entre las cuatro paredes de tu propia casa, ahí es donde no estás seguro, donde tienes mucho por lo que temer, de donde te apetece salir y a donde tienes que regresar porque el frío del invierno te hace volver. Mi casa es un lugar con cristales rotos y paredes desconchadas, grifos que gotean, colchones sin sábanas. Mi casa es mi infierno, tengo un padre alcohólico y desempleado que vierte su frustración y odio en mí. Esas son las paredes a las que temo, esa es la oscuridad que me da miedo, el monstruo no es imaginario, el monstruo bebe vino barato. Cuando salgo a la calle, las pintadas de los pandilleros me reconfortan, todos me conocen, me llaman Niño porque soy el más joven de la noche, yo soy el Niño de la Noche y en la calle me siento seguro. Ellos me dan su abrigo, puede que sea un abrigo cargado de sus propias preocupaciones, que esté tan roto y gastado que ni siquiera llegue a cubrir una parte de mi alma.
Tengo miedo de mi padre, de esos miedos que te paralizan y te congelan, y no entiendo por qué me odia, intento portarme bien, no levanto la voz, no discuto, obedezco... pero no logro ser bueno para él. Dice que me parezco a ella, no sé quién es ella, si lo supiera intentaría hacer algo para remediarlo.
Micky me dice que debo desconectar, que no le haga caso, que es todo mentira, pero es que es papá quien me grita hasta que me duele la cabeza, es mi papá quien me azota y nadie oye nada, nadie escucha nada, a nadie le importa nada. Solo a Micky y él está en mismo barco. Solo nos tenemos a nosotros mismos. Crecemos solos, con el miedo como compañero de viaje.

lunes, 6 de abril de 2015

¡No está bien!


El Mercedes gris me está esperando en la esquina de mi calle, hoy tengo que ir con él a trabajar, a medida que pasa el tiempo me da un poco igual, ya me resigné, si quiero conseguir mi paz debo hacer este trabajo; no tiene que gustarme, solo tengo que hacerlo, me pagarán y a esperar a otro cliente que quiera llevarme arriba.
 ¿De verdad me da igual? ¿En serio ha dejado de afectarme? Cuando duermo no consigo desconectar del local, siguen llevándome al piso de arriba y no quiero ir, solo en sueños logro gritar que no quiero ir. ¿No hay nadie que diga que esto no está bien? ¡No está bien!
Déjame en paz, no me toques... por favor.

domingo, 5 de abril de 2015

Los ojos de Eddie



A veces me quedo mirándole sin que se de cuenta, y es que tiene esa clase de ojos que hace imposible que dejes de mirarlos, y no es por su azul intenso, no es por el color, es algo que tienen que no lo ves en las demás personas, y no es otra cosa que la mirada de un niño, a pesar de todo sigue manteniendo esa inocencia, ahí, donde nadie pueda mancillarla.
Puede que esté enfadado, triste, o alegre, puede tener mil emociones en un instante; esos ojos de cristal, son los que atraen a los depredadores, Niño de la Noche, tienes al Ángel a tu lado.

viernes, 3 de abril de 2015

Me gustaría ver las estrellas


¡Eh! ¿Que no? Estaría genial poder mirar al cielo de noche y ver las estrellas de verdad, no luces de neón iluminándolo todo haciendo que la ciudad nunca esté a oscuras, aunque claro, todo depende de donde vivas, si eres un chico de un barrio decente, puede que tu calle esté seca y haya árboles plantados; en la mía las aceras están siempre húmedas, hay botellas y suciedad en el suelo y las únicas plantas suelen ser macetas con flores de plástico.
A veces me paro a pensar en esas cosas, en cómo sería vivir al otro lado de la ciudad, en esas casas con jardín, con esas aceras anchas. Debería resignarme, ¿no crees? Micky dice que no, que hay que luchar, que hay que tener esperanzas, que no nos podemos hundir y que hay que salir a flote como sea... ¿de verdad tiene razón? Siempre me fío de él, es el único que no me ha fallado nunca, también podría estar equivocándose y asumir de una vez por todas la vida que nos ha tocado, y es que me cansa luchar día tras día sin encontrar un mínimo de aliento... Estaría bien ir al campo, quedarnos allí. No quiero estar en mi casa, ni en mi calle ni en mi noche, quiero pisar la hierba descalzo y saber qué se siente, poder olerla... quiero ver las estrellas de verdad, no estas luces de neón.